El paradigma de la propiedad para una futura transición cubana

Frank-Christian Hansel

Resumen

La literatura sobre transición económica desde sistemas socialistas hacia economías de mercado se ha centrado tradicionalmente en la privatización de empresas estatales, la liberalización de mercados y la estabilización macroeconómica. Sin embargo, la experiencia histórica de las transformaciones post-socialistas sugiere que tales enfoques son insuficientes para generar procesos de crecimiento endógeno sostenido. Este artículo sostiene que el problema fundamental de la transición no radica únicamente en la transferencia de activos estatales a manos privadas, sino en la constitución institucional de una sociedad de propietarios.

Partiendo del marco teórico de la Economía de la Propiedad desarrollado por Gunnar Heinsohn y Otto Steiger, el trabajo propone reinterpretar los procesos de transición a partir de la distinción entre sociedades basadas en la posesión y sociedades basadas en la propiedad. En los sistemas basados en la posesión —característicos de las economías socialistas— el Estado monopoliza el control de los recursos sin establecer títulos de propiedad jurídicamente exigibles que permitan a los individuos gravar activos, obtener crédito y generar dinero mediante relaciones entre acreedores y deudores. Como consecuencia, no puede surgir una economía monetaria auténtica.

La transformación económica requiere por tanto algo más que la privatización de activos industriales. Requiere la creación generalizada de títulos de propiedad exigibles entre la población, que permitan a los ciudadanos participar en relaciones de crédito y, de ese modo, generar dinámicas económicas endógenas.

El artículo revisa la transformación de Alemania Oriental tras la reunificación alemana, destacando los logros de la Treuhandanstalt en la reestructuración de empresas industriales, pero señalando que la ausencia de una amplia distribución de títulos de propiedad residencial limitó la capacidad de generar procesos de acumulación desde la base social. Casos comparativos como el de Eslovenia muestran cómo la creación masiva de propiedad inmobiliaria puede generar activos colateralizables capaces de estimular inversión y emprendimiento.

Aplicando estas consideraciones al caso cubano, el artículo sostiene que una futura transición deberá priorizar la generalización de los derechos de propiedad —especialmente en el ámbito de la vivienda— como condición fundamental para el desarrollo de una economía de propietarios capaz de generar riqueza sostenible.

1 Introducción

La caída del bloque socialista a finales del siglo XX desencadenó uno de los procesos de transformación institucional más profundos de la historia económica contemporánea. A partir de 1989, los países de Europa Central y Oriental iniciaron un proceso de transición desde economías centralmente planificadas hacia sistemas basados en el mercado. Este proceso fue acompañado por un amplio debate académico y político acerca de las estrategias más adecuadas para lograr dicha transformación.

La mayoría de las propuestas de política económica elaboradas durante ese período se centraron en tres pilares fundamentales: privatización de empresas estatales, liberalización de mercados y estabilización macroeconómica. Estas recomendaciones, frecuentemente asociadas al llamado Consenso de Washington, partían de la premisa de que las economías socialistas representaban versiones distorsionadas de economías de mercado que podrían evolucionar gradualmente hacia sistemas capitalistas funcionales una vez eliminadas las restricciones institucionales existentes.

Sin embargo, más de tres décadas después del inicio de estos procesos, los resultados de las transformaciones post-socialistas presentan un panorama heterogéneo. Mientras algunos países lograron consolidar economías dinámicas e integradas en los mercados globales, otros continúan dependiendo estructuralmente de flujos de capital externos y muestran dificultades para generar procesos autónomos de acumulación de capital.

Esta divergencia plantea una cuestión teórica fundamental: ¿por qué políticas aparentemente similares produjeron resultados tan diferentes?

Una posible respuesta radica en una comprensión insuficiente de la naturaleza institucional de los sistemas socialistas. La literatura dominante sobre transición tendió a interpretar el socialismo como una forma imperfecta o incompleta de economía de mercado. Desde esta perspectiva, el objetivo de la transición consistía en introducir gradualmente instituciones de mercado dentro de estructuras económicas previamente planificadas.

Sin embargo, esta interpretación pasa por alto una diferencia institucional fundamental. Las economías socialistas no son simplemente economías de mercado mal organizadas. Constituyen sistemas basados en la posesión, estructuralmente distintos de las economías basadas en la propiedad.

Esta distinción constituye el punto de partida del enfoque teórico conocido como Economía de la Propiedad, desarrollado por Gunnar Heinsohn y Otto Steiger. Según este enfoque, las economías monetarias modernas no surgen simplemente de la existencia de mercados, sino de la existencia previa de derechos de propiedad jurídicamente exigibles.

Los mercados, el crédito y el dinero son instituciones secundarias que emergen únicamente cuando existe una estructura institucional basada en la propiedad privada.

Desde esta perspectiva, la transición desde el socialismo hacia una economía de mercado debe entenderse como una transformación institucional más profunda: el paso de una sociedad basada en la posesión hacia una sociedad basada en la propiedad.

2 Posesión y propiedad: fundamentos teóricos

La distinción entre posesión y propiedad constituye uno de los conceptos fundamentales de la Economía de la Propiedad.

La posesión se refiere al control físico o al uso de un recurso. En las sociedades basadas en la posesión, el acceso a los recursos se determina mediante normas sociales, decisiones administrativas o relaciones de poder político. Tales sistemas han existido históricamente en sociedades tribales, órdenes feudales y economías socialistas.

La propiedad, en cambio, es una relación jurídica que otorga a su titular derechos legalmente exigibles sobre un activo. Estos derechos incluyen la posibilidad de transferir, dividir, vender o gravar el activo mediante contratos jurídicos.

La importancia económica de esta distinción radica en el papel que desempeña la propiedad en la generación de crédito.

En una sociedad basada en la propiedad, los individuos pueden utilizar sus activos como garantía para obtener préstamos. El prestamista acepta el activo como colateral y concede crédito al prestatario. Este último obtiene liquidez y puede iniciar actividades económicas.

El prestamista, por su parte, asume el riesgo de perder el valor del crédito si el prestatario incumple sus obligaciones. El interés constituye la compensación por dicho riesgo.

De este modo, el crédito y el dinero surgen de relaciones jurídicas entre acreedores y deudores respaldadas por activos colateralizables.

En las sociedades basadas en la posesión, por el contrario, los activos no pueden ser jurídicamente comprometidos como garantía. En consecuencia, no pueden servir como base para la creación de crédito.

Sin crédito no puede surgir dinero genuino.

3 Transición económica y límites de la privatización

Las estrategias de transición aplicadas en Europa del Este durante la década de 1990 se centraron principalmente en la privatización de empresas estatales. Sin embargo, esta política no siempre produjo los resultados esperados.

En muchos casos, la privatización condujo a la concentración de activos en manos de un número reducido de inversores, mientras amplios sectores de la población permanecían sin acceso a activos colateralizables.

Como resultado, el emprendimiento doméstico se desarrolló de manera limitada.

La actividad económica dependió entonces en gran medida de inversiones extranjeras y transferencias externas.

Desde la perspectiva de la Economía de la Propiedad, este fenómeno puede interpretarse como el resultado de una transformación institucional incompleta.

4 La transformación de Alemania Oriental

La reunificación alemana representó un caso singular dentro de los procesos de transición post-socialista. A diferencia de otros países, Alemania Oriental adoptó de manera inmediata el sistema jurídico y económico de Alemania Occidental.

La Treuhandanstalt fue creada para gestionar la privatización y reestructuración de las empresas estatales.

En su momento de mayor actividad controlaba aproximadamente 8.500 empresas con más de cuatro millones de trabajadores.

La tarea de la agencia consistía en desmantelar grandes conglomerados industriales socialistas (Kombinate) y reorganizarlos en unidades empresariales viables.

A pesar de las controversias políticas que acompañaron el proceso, la Treuhandanstalt logró privatizar la mayor parte de las empresas de Alemania Oriental en pocos años.

Sin embargo, el desarrollo económico posterior de Alemania Oriental mostró importantes limitaciones.

Una de las razones fue la escasa distribución de activos de propiedad entre la población.

La vivienda residencial fue transferida en gran medida a los municipios en lugar de privatizarse a los residentes.

5 El caso esloveno

Eslovenia ofrece un ejemplo ilustrativo de un enfoque alternativo.

Tras su independencia en la década de 1990, el país implementó un amplio programa de privatización de viviendas.

Aproximadamente 100.000 unidades de vivienda fueron transformadas en propiedad privada.

Este proceso generó miles de millones de euros en activos colateralizables.

6 Cuba y el desafío de la propiedad

La economía cubana sigue caracterizándose por el predominio de activos controlados por el Estado.

Sin embargo, el país conserva elementos institucionales de la tradición jurídica española, incluyendo registros de propiedad y normas hipotecarias.

Una futura transición requeriría reformas institucionales profundas, entre ellas:

  • restitución de derechos de propiedad

  • creación de registros fiables de tierras y propiedades

  • introducción de títulos de propiedad transferibles

  • desarrollo de legislación hipotecaria

  • establecimiento de procedimientos de quiebra

La vivienda constituye el mayor potencial de activos para los ciudadanos cubanos.

7 Inversión extranjera y equilibrio institucional

La inversión extranjera probablemente desempeñará un papel relevante en cualquier proceso de transición cubano.

Sin embargo, los inversores extranjeros poseen acceso a financiación respaldada por activos en sus países de origen.

Si los ciudadanos cubanos carecen de activos equivalentes, el poder económico podría concentrarse en manos externas.

8 Política social y sociedad de propietarios

Las economías basadas en la propiedad implican riesgos inherentes. Cuando un prestatario incumple sus obligaciones, el colateral debe ejecutarse. Por esta razón, el desarrollo histórico de las economías capitalistas fue acompañado por la creación de sistemas de protección social.

9 Conclusión

La experiencia de las transformaciones post-socialistas demuestra que la privatización por sí sola no basta para crear una economía de mercado funcional.

La creación generalizada de derechos de propiedad constituye una condición esencial para el desarrollo de una economía dinámica.

El debate sobre la transición cubana debería centrarse en la creación de una sociedad de propietarios capaz de generar procesos autónomos de acumulación de capital.

Basado en mi contribución a “POLITICAL ECONOMY OF CHANGE IN CUBA”, presented at the international symposium “Cuba Futures: Past and Present,” organized by the The Cuba Project Bildner Center for Western Hemisphere Studies, The Graduate Center/CUNY, March 31–April 2, 2011, como capítulo 11 de: https://cubaproject.org/wp-content/uploads/2014/08/Political-Economy-of-Change-in-Cuba.pdf